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Nosotros comenzamos esta Ruta junto a la cadena, ya que es nuestra primera vez y no sabíamos cómo íbamos a responder en estas alturas, además de no conocer bien la vereda y acompañarnos algunos de nuestros familiares que decidieron hacerla a pie, por lo que echamos mano de nuestro gran amigo “catetochil” el cual no tuvo ningún inconveniente en acompañarnos y hacernos de guía, señalándonos todo lo que teníamos en nuestro alrededor,” vista a la Cuerda del Alguacil y tras ella la Hoya de Guadix”.
Poco a poco vamos ascendiendo, para llegar a un punto donde la pista rompe hacia la derecha escalando fuertemente sobre la ladera buscando de nuevo la cresta, aquí esperamos al grueso del grupo de Granabike que hacían la ruta pero desde Granada, y nos acercamos al refugio en el que se quedo con los senderistas, pues ellos realizaban la ruta por el sendero de la parte alta.
Una vez regresamos al cruce ya estaban los granabike esperando y en lugar de proseguir la subida, seguimos rectos, descendiendo levemente a la Acequia del Tío Papeles que seguiremos, buscando su punto de inicio, la zona de los Lavaderos de la Reina y la Laguna de Cobatillas.
Desde aquí, el recorrido se hace menos pendiente, pero continuamos ascendiendo con la dificultad de que el camino no está limpio de piedras y de grandes trincheras de nieve que tenemos que superar a pie.
Una hora más tarde , damos vista a la cascada final de los Lavaderos de la Reina, a los verdes borreguiles que se descuelgan de la acequia y de la Laguna de Covatillas, bajo la impasible mirada del Picón de Jerez, Puntal de Juntillas y Tajos Negros , decidimos plantarnos, disfrutar de las vistas y de este lugar tan privilegiado y esperar a los senderistas que deberían asomar por lo alto de la cascada, y que además eran ellos los que llevaban nuestros bocatas y a los que estábamos echando mucho de menos. Tras unos 30 minutos vemos aparecer por todo lo más alto de la cascada unas cabecillas llamándonos la atención con las manos, y fue cuando los jugos gástricos comenzaron a dar saltos de alegría, por fin saciábamos nuestro apetitos y reponíamos fuerzas para la vuelta.
Tras reponer energías, iniciamos el regreso a casa, siguiendo el mismo camino que nos trajo hasta aquí, respetando al máximo a los senderistas que comparten pasos con nuestras pedaladas y realizando de una forma más liviana este tramo de la acequia, hasta ganar el carril, no sin antes darnos un pequeño sobresalto un toro que venía como una exhalación detrás de nosotros teniendo que tiranos de las bici y parapetarnos con ellas para no ser envestidos por la bestia ,”el corazón en un puño en decimas de segundo.
Una vez llegados a la pista, el descenso es bastante ágil, pues casi sin pedalear y extremando la precaución, vamos descontando kilómetros hasta llegar otra vez a la cadena donde teníamos nuestros vehículos, nos despedimos del grupo de Granabike, y nos sentamos a esperar a nuestros senderistas.



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